Foto: MexSport
Bélgica estuvo muy cerca de comenzar el Mundial con una inesperada derrota, pero la aparición de Romelu Lukaku permitió rescatar un empate 1-1 ante una combativa selección de Egipto, que acarició una victoria histórica en Seattle.
El conjunto africano fue superior durante gran parte del encuentro y logró adelantarse gracias a Emam Ashour, quien aprovechó una asistencia de Mohamed Salah para batir a Thibaut Courtois con un potente disparo en la primera mitad.
Los dirigidos por Rudi García mostraron muchas dificultades para generar peligro y dependieron en exceso de las intervenciones de Courtois para mantenerse con vida. Kevin De Bruyne fue el futbolista más activo en ataque e incluso estuvo cerca del empate con un tiro libre que se estrelló en el poste.
Con el marcador en contra, Bélgica recurrió a Romelu Lukaku. El delantero, que había estado apartado durante gran parte de la temporada debido a las lesiones, ingresó en el minuto 66 y necesitó apenas unos segundos para hacerse notar. En su primera acción, atacó un balón dentro del área y provocó un autogol de Hany que significó el 1-1 definitivo.
El empate alivió a los «Diablos Rojos», aunque dejó en evidencia las dudas de una selección que sufrió más de lo previsto en su debut mundialista. Egipto, por su parte, se marchó con la sensación de haber dejado escapar una oportunidad inmejorable de firmar uno de los grandes resultados de su historia.
La selección africana mostró orden, intensidad y personalidad durante gran parte del compromiso, pero terminó cediendo ante la experiencia y la presencia de Lukaku, quien volvió a demostrar por qué es el máximo goleador histórico de Bélgica.

