La fase de dieciseisavos de final ya comenzó a definir a los primeros clasificados a los octavos del Mundial 2026. Canadá, Brasil, Paraguay, Marruecos y Noruega sellaron su boleto en una jornada llena de emociones, sufrimiento y varias sorpresas. Este es el análisis de cada una de las series.
Brasil avanza con lo justo
Hace ya varios años que Brasil parece haber perdido ese magnetismo futbolístico que enamoraba al mundo. Aquella selección del jogo bonito, capaz de combinar espectáculo con efectividad, parece cada vez más lejana. Hoy es un equipo mucho más pragmático, menos brillante y con dificultades para imponer condiciones.
Japón fue superior durante buena parte del encuentro. El equipo dirigido por Hajime Moriyasu planteó un partido inteligente, disciplinado y logró adelantarse en el marcador gracias a su orden táctico. Sin embargo, el seleccionador japonés cometió un error que terminó siendo decisivo: retrasó demasiado sus líneas cuando aún quedaba mucho tiempo por disputar.

Ese escenario favoreció por completo a Carlo Ancelotti, un entrenador experto en gestionar remontadas. Brasil adelantó líneas, acumuló jugadores en ataque y terminó dándole vuelta al marcador con los tantos de Casemiro y Gabriel Martinelli, este último en el minuto 90+6.
El premio no será sencillo. En octavos le espera una Noruega que atraviesa uno de los mejores momentos de su historia reciente y que llega impulsada por la inspiración de Erling Haaland.
Paraguay da la gran campanada
Lo de Gustavo Alfaro merece reconocimiento. El técnico argentino volvió a demostrar que sabe competir en torneos cortos y, sobre todo, que entiende perfectamente las fortalezas y limitaciones de sus equipos.
Paraguay no intentó jugar un partido que no le convenía. Apostó por el orden defensivo, la intensidad y la paciencia, llevando a Alemania al límite durante los 120 minutos. También eso es fútbol, aunque muchas veces se menosprecie frente a estilos más ofensivos o vistosos.
Alemania volvió a mostrar una preocupante fragilidad mental. Es una selección predecible, sin la personalidad competitiva que distinguía a las grandes generaciones alemanas en los Mundiales del pasado.
La clasificación terminó definiéndose desde el punto penal, donde los paraguayos mantuvieron la calma y consumaron una de las mayores sorpresas de la Copa del Mundo.

Marruecos elimina a Países Bajos
Marruecos confirmó que su excelente rendimiento internacional ya no es una casualidad. El conjunto africano fue superior durante la mayor parte del partido y perfectamente pudo haber resuelto la eliminatoria antes de la tanda de penales.
El gran responsable de mantener con vida a Países Bajos fue el arquero Bart Verbruggen, quien protagonizó varias intervenciones decisivas, especialmente una espectacular atajada ante Soufiane Rahimi en los minutos finales del tiempo reglamentario.
Finalmente, la serie se definió desde los once pasos, donde Marruecos volvió a demostrar su fortaleza mental para avanzar a los octavos de final.

Noruega, con lo justo
Noruega sufrió más de lo esperado frente a una combativa Costa de Marfil, pero logró imponerse por 2-1 en los 90 minutos reglamentarios.
Los africanos exigieron constantemente a la defensa noruega y estuvieron cerca de llevar el partido a la prórroga. Sin embargo, cuando más lo necesitaba su selección, apareció Erling Haaland para marcar el gol de la victoria en los minutos finales.
No fue la actuación más brillante de los escandinavos, pero sí una demostración de carácter. Y cuando un equipo gana incluso en sus tardes menos inspiradas, se convierte en un rival de mucho cuidado.
Canadá no se dejó sorprender
Sudáfrica fue un rival mucho más competitivo de lo que reflejó el resultado. Generó varias oportunidades claras, pero volvió a evidenciar uno de sus principales problemas: la falta de precisión en el último pase y en la definición.
Canadá, en cambio, mostró madurez y paciencia. Nunca perdió el orden, administró mejor los momentos del encuentro y esperó su oportunidad hasta encontrar el gol definitivo.
Cuando el partido parecía encaminado a la prórroga, Stephen Eustaquio apareció en el minuto 90+2 para marcar el tanto que clasificó a los norteamericanos, confirmando el crecimiento competitivo que han mostrado durante todo el torneo.

