Llegamos a los cuartos de final y todo apunta a que, si Noruega o Suiza logran superar esta instancia y avanzar a las semifinales, estaremos ante la gran revelación —o incluso las grandes revelaciones— del Mundial 2026.
Suiza ha construido su camino con discreción, pero también con mucha solidez. El conjunto helvético se instaló entre las ocho mejores selecciones del torneo tras eliminar a Colombia en la tanda de penales. Antes de ello, se quedó con el liderato del Grupo B luego de empatar 1-1 con Qatar y vencer con autoridad a Bosnia (4-1) y Canadá (2-1). En los dieciseisavos de final superó 2-0 a Argelia, confirmando su regularidad.

El equipo dirigido por Murat Yakin combina experiencia y juventud en partes iguales. Futbolistas consolidados como Granit Xhaka, Breel Embolo y Ricardo Rodríguez lideran a una nueva generación encabezada por Johan Manzambi, Dan Ndoye y Rubín Vargas, formando un plantel equilibrado y competitivo. Es cierto que el calendario le ha presentado rivales accesibles, pero eso no resta mérito a una campaña que ahora tendrá su examen definitivo: enfrentar al vigente campeón del mundo en busca de una histórica clasificación a semifinales.
Noruega, por su parte, disputa su primera Copa del Mundo desde Francia 1998. A diferencia de Suiza, los nórdicos llegaron al torneo rodeados de una enorme expectativa gracias a una generación que muchos consideran la mejor de su historia. Liderados por Erling Haaland, uno de los mejores futbolistas del planeta, los vikingos ya habían dado un golpe de autoridad en la eliminatoria mundialista al dejar fuera a la multicampeona Italia.
Sin embargo, Noruega está lejos de depender únicamente de Haaland. Martin Ødegaard, Antonio Nusa, Alexander Sørloth, Patrick Berg y el arquero Ørjan Nyland han sido piezas fundamentales para consolidar un equipo equilibrado, intenso y difícil de vencer. Ahora tendrán una dura prueba frente a Inglaterra, pero cuentan con las herramientas para seguir desafiando los pronósticos y convertirse en la gran sorpresa del Mundial 2026.


